Isaac Asimov – Robots Y Fundación

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 Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

Isaac Asimov, escritor, divulgador, maestro, uno de los padres de la ciencia ficción dura, es decir, aquella que presenta alta  tecnología basada en tecnología y conocimientos reales extrapolados tratando de seguir una línea realista.

Su obra es meritoria por muchísimas razones: atrapa, intriga, emociona, hace pensar, y es, sobre todo, aún hablando de robots, muy humana.

Una de las grandes virtudes de Asimov es la de utilizar la relación hombre-robot para describir la naturaleza del propio hombre. Ahora, no os vayáis a pensar que su lectura sea espesa, todo lo contrario, pero simplemente, es capaz de presentar al hombre, tal como es, con sus vicios y virtudes, de putísima madre. Y construye mundos y futuros muy posibles, para nuestra vergüenza, y también, todo hay que decirlo, gloria.

Además, le tengo un profundo cariño, a parte de por los años que lleva su obra en mi vida, que son muchos, por el tierno punto de unión que me dio con mi madre con sus novelas más detectivescas, en las que se mostraba un dignísimo heredero del Poirot de Christie que tanto la encandila, pero eso sí, dentro de los mundos ficticios que tanto adoran sus retoños.

Que un autor enhebre la atención de generaciones dispares suele ser razón de calidad, así que no perdáis el tiempo y echadle un ojo.
Además, cuenta con un interesante detalle a su favor: sus novelas son perfectamente independientes y autoconclusivas. Depende exclusivamente del lector seguir disfrutando de la historia.

Que lo disfrutéis >>>

 

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