Eiji Yoshikawa – Taiko

carademono

Hacia mediados del siglo xvi, cuando se derrumbó el shogunado Ashikaga, Japón llegó a parecer un enorme campo de
batalla. Los señores de la guerra rivales competían por el dominio, pero entre ellos surgieron tres grandes figuras, como
meteoros que cruzaran el cielo nocturno. Estos tres hombres, que sentían idéntica pasión por controlar y unificar el Japón, diferían en su personalidad hasta un extremo asombroso. Nobunaga era temerario, tajante y brutal; Hideyoshi, modesto, sutil y complejo; Ieyasu, sereno, paciente y calculador. Sus filosofías divergentes han sido recordadas durante largo tiempo por los japoneses en unos versos que conocen todos los escolares:
¿Qué hacer si el pájaro no canta?
Nobunaga responde: «¡Mátalo!».
Hideyoshi responde: «Haz que quiera cantar».
Ieyasu responde: «Espera».
Ésta es la historia del hombre que logró que el pájaro quisiera cantar.

Esos cuatro versos han formado parte de mi infancia. Son un hermoso ejemplo de enseñanza poética, además de mostrar a la perfección tres personalidades tan influyentes en la historia japonesa.

Yoshikawa es un gran autor de novela histórica y de aventuras, muy conocido y respetado en su país. Si tuviera que compararlo con un autor occidental para hacernos una ligera idea de su estilo, creo que elegiría a Alejandro Dumas (padre). Podríamos decir que Taiko puede asemejarse a Los tres mosqueteros, salvando las distancias. Que son muchas.
Para empezar, el acercamiento tan natural que nos hace el autor de los personajes, tan humanos y cotidianos, con tantas virtudes como defectos, con errores y aciertos, que lo enriquece y separa de los escritores occidentales.
Además, nos ofrece constantemente una vista cotidiana de la sociedad de la época, pues de su mano veremos cocineros, pajes, pobres, mendigos, nobles y artesanos, y de cada uno aprenderemos un poco de su mundo particular, sus comportamientos y maneras.

Sin embargo, todo esto no lo convierte en una novela sólo apta para fans del Japón.
Todo lo contrario. Es más, recomiendo su lectura a todo el mundo. Por muchas buenas razones.
Es una novela histórica, pero se lee como un folletín de Dumas, ligero, entretenido y atrayente.
La cercanía y cotidianidad de los personajes consigue que, cruzando cinco siglos y un continente de separación, rápidamente nos veamos inmersos en el Japón de las guerras civiles, con sus continuas traiciones y frágiles alianzas.
Por último, pero no menos importante: su protagonista. Es alguien normal. Come, bebe, respira. Vivió tiempos interesantes, unas veces con más suerte que otra. Acabó siendo alguien importante. Pero era sólo un hombre. Real como la vida misma. Como todos.
Sólo eso ya hace que merezca la pena conocerlo. Nos muestra que nuestro esfuerzo cuenta. Y nadie sabe hasta dónde nos llevará.
Nada más que añadir, un saludo.

Y que lo disfrutéis >>>

taiko

By middle of sixteenth century, when Ashikaga shogunate collapsed, Japan resembled an enormous battlefield. Rival warlords competed for dominance, and among them emerged three great figures, as meteors crossing the nightsky. These three men felt same passion: control and unify Japan, but got astonishing differed personalities. Nobunaga was reckless, sharp and brutal; Hideyoshi, modest, subtle and complex; Ieyasu, serene, patient and calculating. His divergent philosophies have been remembered by the Japanese in this verses that all children known :
What if the bird doesn’t sing?
Nobunaga replies, “Kill him!”
Hideyoshi replies, “Make him want to.”
Ieyasu replies, “Wait.”
This is the story of the man who made the bird want it.

Those four verses have been part of my childhood. Beautiful example of poetic teaching, as well show us three influential personalities  in Japanese modern history.

Yoshikawa, great author of historical novel and adventures, is well-known and respected in his country. To compare him with a Western author, maybe could choose Alejandro Dumas (father). Taiko can resemble The Three Musketeers, saving the distances. That there are many.
First, a natural approach to the characters, so human and everyday, with vices and virtues, mistakes and successes, that enriches and scapes from Western traditions.
In addition, constantly gives us society’s daily view: by his hand we know how live and trade among the rest cooks, pages, beggars, nobles and artisans, and from each one we see their part of the world, manners and behaviours.

However, this doesn’t make it only for  Japan fans.
Quite the opposite. Recommend it to everyone. Many good reasons.
It’s a historical novel, but seems like Dumas works, light, entertaining and engaging.
Characters’ closeness and dailyness makes them cross five centuries and one continent, and quickly find ourselves immersed in Japan between the civil wars, with continuous betrayals and fragile alliances.
Last but not least: its protagonist. So normal. He drinks and breathe. Lived on interesting times, sometimes with more luck than another and turned out someone important. But was just one man, one boy once. Real as life itself. Like everyone.
Just that makes read it worth. Shows us efforts counts. And nobody knows how far will take us.
Nothing more to add, a greeting.

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Eiji Yoshikawa – Taiko

carademono

 

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Hacia mediados del siglo xvi, cuando se derrumbó el sho-
gunado Ashikaga, Japón llegó a parecer un enorme campo de
batalla. Los señores de la guerra rivales competían por el do-
minio, pero entre ellos surgieron tres grandes figuras, como
meteoros que cruzaran el cielo nocturno. Estos tres hombres,
que sentían idéntica pasión por controlar y unificar el Japón,
diferían en su personalidad hasta un extremo asombroso. No-
bunaga era temerario, tajante y brutal; Hideyoshi, modesto,
sutil y complejo; Ieyasu, sereno, paciente y calculador. Sus fi-
losofías divergentes han sido recordadas durante largo tiempo
por los japoneses en unos versos que conocen todos los esco-
lares:
¿Qué hacer si el pájaro no canta?
Nobunaga responde: «¡Mátalo!».
Hideyoshi responde: «Haz que quiera cantar».
Ieyasu responde: «Espera».
Ésta es la historia del hombre que logró que el pájaro qui-
siera cantar.

Esos cuatro versos han formado parte de mi infancia. Son un hermoso ejemplo de enseñanza poética, además de mostrar a la perfección tres personalidades tan influyentes en la historia japonesa.

Yoshikawa es un gran autor de novela histórica y de aventuras, muy conocido y respetado en su país. Si tuviera que compararlo con un autor occidental para hacernos una ligera idea de su estilo, creo que elegiría a Alejandro Dumas (padre). Podríamos decir que Taiko puede asemejarse a Los tres mosqueteros, salvando las distancias. Que son muchas.
Para empezar, el acercamiento tan natural que nos hace el autor de los personajes, tan humanos y cotidianos, con tantas virtudes como defectos, con errores y aciertos, que lo enriquece y separa de los escritores occidentales.
Además, nos ofrece constantemente una vista cotidiana de la sociedad de la época, pues de su mano veremos cocineros, pajes, pobres, mendigos, nobles y artesanos, y de cada uno aprenderemos un poco de su mundo particular, sus comportamientos y maneras.

Sin embargo, todo esto no lo convierte en una novela sólo apta para fans del Japón.
Todo lo contrario. Es más, recomiendo su lectura a todo el mundo. Por muchas buenas razones.
Es una novela histórica, pero se lee como un folletín de Dumas, ligero, entretenido y atrayente.
La cercanía y cotidianidad de los personajes consigue que, cruzando cinco siglos y un continente de separación, rápidamente nos veamos inmersos en el Japón de las guerras civiles, con sus continuas traiciones y frágiles alianzas.
Por último, pero no menos importante: su protagonista. Es alguien normal. Come, bebe, respira. Vivió tiempos interesantes, unas veces con más suerte que otra. Acabó siendo alguien importante. Pero era sólo un hombre. Real como la vida misma. Como todos.
Sólo eso ya hace que merezca la pena conocerlo. Nos muestra que nuestro esfuerzo cuenta. Y nadie sabe hasta dónde nos llevará.
Nada más que añadir, un saludo.

Y que lo disfrutéis >>>