Music & legends from Lithuania

 

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Twenty years ago, when Internet connections were made via modem and file sharing programs were the law, there was one that particularly great as a breeding ground for all those young heavies lost in their villages.

They called it Soulseek.

Imagine that you have between 14-16 years, you are giving your first steps with your own first (really amateur) groups, and while you do homework with one hand, with the another you´re surfing through the gazillion megabytes of files of thousands of young people like you across Europe, armed only with your poor English (half school, half from songs + dictionary) and an irrepressible curiosity for underground listenersbands far away.

Well, I was one of those young men, and blessed by the gods, I was lucky to get myself a pair of friendly Poles, Russians and Lithuanians, and with them I discovered countless of those gems of rock bands, especially pagan, black and folk, three of my most enjoyable styles, and the three that are still able to get my hairs like hooks.

The disk that I bring today belongs to that golden age when you downloaded complete albums at a rate of one a day / week (depending on the good connection and if the partner was in line… XD ), and when you got it, you listened again and again , hoping to know you enjoyed a hidden gem.

I hope you’ll enjoy them at least as much as I did.

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Música y leyendas desde Lituania

 

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Hace unos veinte años, cuando las conexiones a Internet se realizaban por módem y los programas de intercambio de archivos estaban a la orden del día, hubo uno que brilló especialmente como caldo de cultivo de todos aquellos jóvenes heavicillos de pueblo.

Se llamaba Soulseek.

Imaginad que tenéis entre 14-16 años, estáis dando vuestros primeros pinitos con grupos muy, muy amateurs, y que, mientras hacéis deberes con una mano, surfeáis a través de los tropecientos megas de archivos de miles de jóvenes de toda Europa, únicamente armados con vuestro Inglés semiautodidacta (mitad de colegio, mitad de canciones + diccionario) y una irrefrenable curiosidad por los grupillos underground que escuchan allá lejos.

Pues bien, yo era uno de esos jovencitos, y, benditos sean los dioses, tuve la suerte de hacerme con un grupejo de coleguillas muy apañados, principalmente polacos, rusos, y lituanos, que me descubrieron un sin fin de joyas del rock de aquellos lares, especialmente generosos en pagan, black y folk, tres de las vertientes que más he disfrutado, y que aún hoy son capaces de ponerme los vellos como escarpias.

El disco que os traigo hoy pertenece a esa época dorada en la que te descargabas los discos completos a razón de uno al día/semana (dependiendo de que pillases una buena conexión y el compañero estuviese en línea), y los escuchabas una y otra vez, con la ilusión de saber que disfrutabas de una joya escondida.

Espero que lo disfrutéis al menos tanto como yo lo hice.